Una librería de barrio con vitrina en línea
Librovia abrió en 2011 en un local de tres metros de frente en la colonia Roma Norte. Empezamos con 900 títulos comprados de segunda mano y una mesa de madera que sigue en el mismo lugar, ahora sosteniendo la sección de novedades. Catorce años después somos siete personas, un catálogo de más de catorce mil títulos y un almacén pequeño en la colonia Doctores desde donde salen los pedidos a toda la República.
Nunca quisimos ser un supermercado de libros. Nuestro criterio es simple: si nadie del equipo puede explicar en tres frases por qué un libro está en el estante, ese libro no entra. Eso nos deja fuera de muchas listas de más vendidos y nos permite, en cambio, sostener una sección de poesía mexicana contemporánea que ninguna cadena mantendría.
Trabajamos con editoriales independientes latinoamericanas —Almadía, Sexto Piso, Era, Antílope, Elefanta— y con los sellos grandes cuando su catálogo lo amerita. Con las escuelas de la zona armamos listas de lectura por grado escolar y entregamos paquetes en agosto, antes del regreso a clases.
Cómo trabajamos
Leer antes de vender
Cada nota de catálogo la firma quien leyó el libro. Si no lo leímos, lo decimos.
Precio honesto
Respetamos el precio único del libro y avisamos cuando existe una edición más barata.
Cuidado del papel
Empaque de cartón reciclado, sin plástico, con esquinas protegidas.
Comunidad
Club de lectura, talleres infantiles los sábados y donación mensual a bibliotecas rurales.

Datos de la empresa
El equipo

Abrió la librería en 2011 con 900 libros usados. Coordina el club de lectura y escribe las notas de curaduría de poesía.

Sigue el catálogo de editoriales independientes latinoamericanas y decide qué se queda en la mesa de novedades.

Maestra de preescolar durante ocho años. Dirige el taller de los sábados y prueba cada álbum ilustrado antes de comprarlo.

Atiende a escuelas y bibliotecas, cotiza listas escolares y mantiene la sección de divulgación al día.